Ante el reciente cambio de caratula en la causa de Tehuel de la Torre, que pasó de averiguación de paradero a homicidio agravado por odio a la orientación sexual e identidad de género, desde 100% Diversidad y Derechos reiteramos el reclamo de intervención de la Unidad Fiscal Especializada en violencia contra las Mujeres y personas LGBTI+ (UFEM) para que haya garantías de aplicación de las pautas de investigación de crímenes de odio, justica y castigo a los culpables.

Si bien compartimos la decisión del cambio de caratula, solicitada por la fiscala Karina Guyot y adoptada por el juez de Garantías de Cañuelas, Martín Rizzo, que recién ahora permite acusar por el crimen a los dos detenidos, Luis Alberto Ramos y Oscar Alfredo Montes, es necesario señalar que llegó tarde. Los ocho meses trascurridos ponen en evidencia la lamentable tardanza de la fiscalía que aún teniendo indicios, pruebas y evidencias concretas no incorporó la hipótesis de un crimen de odio desde el inicio de la investigación, como solicitó 100% Diversidad y Derechos a través de un Amicus Curiae.

En esta instancia, sin el cuerpo de Tehuel, deberán incluir en los próximos dos meses de instrucción todas las medidas que garanticen conocer la verdad y ca

stigar a los culpables con los agravantes previstos por el odio a la identidad de género y la orientación sexual. No obstante, debemos tener en claro que el sólo cambio de la caratula no significa ni garantiza que se esté aplicando una perspectiva de género y diversidad en la investigación penal, por eso insistimos con el reclamo de intervención de la UFEM para que se apliquen los protocolos elaborados en la materia, sobre todo el de investigación de desapariciones de mujeres y personas LGBTI+, como forma de asegurar una investigación exhaustiva e integral. Esto, lamentablemente, no ha sucedido todavía y quienes tienen a cargo la instrucción de la causa no han dado señales de atender los estándares internacionales y nacionales existentes para causas en donde la víctima de un delito es una persona LGBTI+.

Este déficit ya lo señaló la Comisión Interame

ricana de Derechos Humanos (CIDH), en su informe del año 2015 titulado: «Violencia contra Personas Lesbianas, Gay, Bisexuales, Trans e Intersex en América», sostiene que una de las principales causas de la impunidad de los crímenes contra personas LGBTI+ radica en la deficiencia en la investigación y la acusación penal. De hecho, en este informe la CIDH sostuvo que “los problemas con la investigación de crímenes contra personas LGBT están vinculados, en parte, con la falta de investigación para determinar si el crimen se cometió en razón de la orientación sexual o la identidad de género de las víctimas”.

Asimismo, en ese mismo informe la CIDH hace un llamado a los Estados Miembros de la Organización de Estados Americanos a que investiguen de manera efectiva e imparcial todos los crímenes cometidos contra personas LGBTI, y a que desarrollen directrices o protocolos que incluyan indicios o elementos que puedan asistir a oficiales de la policía, fiscales, y otros investigadores en determinar si el crimen fue cometido con base en prejuicios contra la orientación sexual y/o identidad de gé

nero real o percibida de la víctima.

En este sentido, la UFEM produjo diversos documentos entre los que se destacan el informe sobre “Homicidios agravados por razones de género: femicidios y crímenes de odio. Análisis de la aplicación de la ley 26.791” del año 2016, el “Protocolo para la investigación y litigio de casos de muertes violentas de mujeres (femicidios)” del 2018 y las “Pautas para la investigación de casos de desaparición de mujeres y población LGTBIQ+” del 2021.

De todos estos instrumentos, y así se lo hicimos saber a la fiscala al inicio de la investigación, se desprende que, cuando la víctima de este tipo de delitos pertenece a la comunidad LGBTI+, para llevar adelante investigaciones con la correcta perspectiva de la diversidad sexual e identidad de género resulta esencial sostener la hipótesis de un crimen de odio o por prejuicio desde los primeros pasos. Eventualmente, con el transcurso de la investigación se podr

á descartar esta hipótesis, pero no a la inversa. Esta pauta tiene la finalidad de incorporar la perspectiva correspondiente desde el inicio de la investigación y asegurar la detección y conservación de los signos e indicios de violencia por prejuicio que puedan estar presentes en la escena del hecho y/o lugar del hallazgo, la autopsia y otros escenarios que, de otro modo, podrían alterarse o desaparecer por el transcurso del tiempo.

Por todo esto exigimos, tal como lo solicitamos en abril de 2021 a través del Amicus presentado en el expediente, se permita la intervención de la UFEM en la instrucción y se utilicen las pautas de investigación de crímenes de odio ya existentes.

¡Justicia por Tehuel de la Torre!

¡Reforma judicial transfeminista ya!

Para acceder al Amicus Curiae en la cauda de Tehuel hacer clik aquí.